CUIDADO DE LA SALUD

Efectos secundarios y riesgos

En general, los pacientes parecen tolerar bien el cannabis medicinal: los posibles efectos secundarios son transitorios (duran poco tiempo), en su mayoría son benignos, y se resuelven a medida que aumenta la tolerancia. Cuando se administra adecuadamente, el cannabis medicinal no tiene efectos tóxicos identificados en la salud del paciente.

Los efectos secundarios no deseados aparecen principalmente después de la ingesta de dosis altas, o cuando el cannabis medicinal se usa en combinación con otras sustancias que aumentan sus efectos (por ejemplo, alcohol o medicamentos concretos).

La investigación sobre los efectos adversos esperados del uso de cannabis en un contexto terapéutico es limitada. En consecuencia, una cantidad significativa de los datos sobre este tema se derivan de estudios que investigan el uso recreativo del cannabis, lo que implica precaución en la formulación de conclusiones con respecto al uso medicinal. Específicamente, la cantidad de cannabis utilizada, los métodos de administración y la existencia de comorbilidades difieren significativamente entre las poblaciones usuarias de cannabis recreativo y medicinal. Como resultado, se podrían esperar diferentes efectos adversos.

Calidad

El cannabis medicinal de Bedrocan está controlado por un laboratorio externo certificado internacionalmente. Los resultados del análisis de cada lote se presentan en un Certificado de Análisis (CdA). Este nivel de garantía de calidad muestra que nuestros productos están libres de contaminantes nocivos.

Cuando se utiliza cannabis de origen desconocido, a menudo ilegal, siempre existe la posibilidad de que el producto esté contaminado con pesticidas, potenciadores del crecimiento, metales pesados o microbios. Estos contaminantes son muy perjudiciales para la salud de un paciente.

Por otra parte, el uso de productos de cannabis medicinal estandarizado es fundamental para asegurar que cada vez se toma la misma dosis. Esto reduce el riesgo de sobredosis y, en consecuencia, de que se produzcan efectos secundarios no deseados.

Efectos secundarios

Una revisión de los efectos del uso medicinal de cannabinoides indicó que las categorías más frecuentes de efectos adversos se relacionan con trastornos respiratorios, gastrointestinales y del sistema nervioso.

Los efectos secundarios agudos comunes de dosis altas de cannabis ocurren rápidamente después del consumo, incluyendo:

  • boca seca;
  • enrojecimiento de los ojos;
  • aumento del apetito;
  • euforia leve;
  • reducción del estado de alerta del usuario, especialmente en las horas inmediatamente posteriores al consumo;
  • aumento de la frecuencia cardíaca;
  • disminución de la presión arterial y mareos.

En general, todos los efectos secundarios son transitorios. Deben disminuir lentamente y luego desaparecer en pocas horas.

Prevención de los efectos secundarios

La mayoría de los efectos secundarios no deseados de la administración de cannabis medicinal pueden prevenirse adoptando las siguientes pautas:

  • Comience con una dosis baja: es mejor tomar varias dosis pequeñas en un día.
  • Sea paciente y espere a que aparezcan los efectos.
  • Use la misma dosis (baja) durante varios días y vigile los efectos secundarios que puedan producirse.
  • Aumente la dosis lentamente: lleva mucho tiempo incrementar la dosis hasta encontrar la dosis óptima.
  • Asegúrese de encontrarse en un entorno seguro al iniciar terapias basadas en cannabis (especialmente durante las primeras administraciones).
  • Cuente con una persona de confianza a su alrededor para que le ayude durante el período de iniciación.

Una advertencia especial

Los pacientes con riesgo hereditario de psicosis u otros trastornos psiquiátricos (por ejemplo, esquizofrenia o depresión) y los pacientes con afecciones cardíacas/coronarias deben evitar el uso de cannabis y cannabinoides, ya que podrían potenciar estas enfermedades.

Prevención del “efecto de euforia”

Cuando se usan dosis mayores de cannabis medicinal, el usuario puede experimentar un “efecto de euforia”, es decir, una intoxicación leve, que se puede describir como una euforia leve o una experiencia de realidad distorsionada (que puede culminar en una leve ansiedad). El componente principal del cannabis, el cannabinoide THC, es responsable de estos efectos psicoactivos.

La posibilidad de experimentar estos efectos es mayor cuando el cannabis medicinal se consume por vía oral porque el sistema digestivo libera metabolitos de THC, productos químicos aún más psicoactivos que el THC. Esta es una de las razones por las que el consumo por vía oral hace que se presenten problemas con sobredosis.

Al consumir cannabis en forma de té (un líquido, que es más fácil de digerir) esos efectos secundarios se producen con menos frecuencia. Se aconseja a los pacientes susceptibles a la psicosis utilizar la variedad de cannabis Bediol, ya que se ha demostrado que el CBD es capaz de suprimir los efectos psicoactivos del THC.

La mayoría de las veces, la sensación de tener un “efecto de euforia” se experimenta como una leve euforia: la sensación de ser feliz y de tener energía. A medida que pasa el tiempo, esto cambia y se convierte sentimientos de estar contento y relajado. Algunos individuos pueden experimentar un leve deterioro de la memoria a corto plazo, un aumento de la frecuencia cardíaca, risa incontrolada y cambios en la conciencia de su entorno (colores, sonidos). Con dosis elevadas pueden producirse alucinaciones visuales y auditivas leves. En un entorno recreativo, estos síntomas son en su mayoría leves y apreciados. Para los usuarios inexpertos o después del consumo de dosis altas estos síntomas pueden resultar en sentimientos agudos de ansiedad. En estos casos, la mayoría de las veces, es suficiente con sentarse o recostarse en un lugar tranquilo y cómodo, preferiblemente con alguien conocido con quien poder hablar. Si se produce una experiencia de un “efecto de euforia” no deseado, esto se puede prevenir generalmente consumiendo dosis más bajas o administrando la dosis lentamente durante un período más largo.

Riesgos

Al igual que cualquier otro medicamento, el cannabis medicinal no es totalmente inofensivo. Los factores de riesgo más importantes se tratan brevemente a continuación.

Psicosis

En raras ocasiones, el consumo de cannabis puede inducir un estado de psicosis en individuos con predisposición genética. Como resultado, los pacientes con un historial (familiar) de trastornos psicóticos, en particular, la esquizofrenia y el trastorno bipolar, deben someterse a un cuidadoso seguimiento psiquiátrico cuando usan cannabis medicinal. Además, es posible que el paciente sufra un episodio agudo de tipo psicótico (ansiedad y depresión), de corta duración, en individuos no predispuestos, especialmente cuando se toman dosis muy altas de THC.

Ocasionalmente, aparecen nuevos informes científicos sobre los efectos del cannabis en el riesgo de psicosis. Sin embargo, todavía no se ha establecido un vínculo directo entre el cannabis y la psicosis. El discurso se relaciona a la pregunta: ¿induce el cannabis la psicosis en individuos que, de otra manera, estarían totalmente sanos? ¿O la vulnerabilidad genética preexistente para sufrir de psicosis resulta en desenlaces adversos al consumir cannabis?

Recientes estudios científicos sobre este tema sugieren que una pequeña proporción de la población tiene predisposiciones genéticas que aumentan el riesgo de desarrollar síntomas psicóticos crónicos cuando se usa cannabis (como medicina o para otros fines).

Cardiopatías

Los cannabinoides pueden tener un efecto fuerte, aunque temporal, sobre la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Los pacientes con antecedentes de enfermedad cardíaca o que usan medicamentos para enfermedades del corazón deben evitar su uso o solo usar cannabis bajo la meticulosa supervisión de un médico.

El embarazo

Es probable que el uso de cannabis durante el embarazo afecte al desarrollo del feto. Debido a que ciertos componentes del cannabis —incluyendo el THC— se excretan en la leche materna, el uso de cannabis medicinal tampoco se recomienda durante la lactancia.

Enfermedades hepáticas

Después de la administración de cannabis, el hígado es el principal órgano involucrado en la alteración química de los cannabinoides, como parte de su función de procesar y excretar sustancias externas por el cuerpo (el metabolismo).

Los efectos del cannabis pueden ser significativamente diferentes en pacientes con una enfermedad hepática. Por lo tanto, estos pacientes deben ser controlados durante la iniciación, con el fin de asegurar que la dosis tomada no excede la capacidad metabólica del hígado.

Adicción

La evidencia sugiere que el riesgo de desarrollar una adicción al cannabis, cuando este se utiliza como un medicamento, es mínimo. La dosis recomendada para el uso medicinal es a menudo inferior a la de un usuario recreativo, y un profesional médico siempre debe estar involucrado en la medicación y el seguimiento del paciente.

Sin embargo, los pacientes deben tener especial cuidado si han experimentado un uso problemático previo de la sustancia. Las dosis altas de cannabis medicinal, tomadas durante largos períodos, pueden conllevar a la escalada de la dosis y a un uso indebido. La interrupción abrupta (dejar de consumir la sustancia) puede causar síntomas de abstinencia, como formas leves de inquietud, irritabilidad, insomnio, sueños vívidos y pérdida del apetito.

Sobredosis

No se ha demostrado que el consumo de cannabis medicinal conduzca a eventos adversos potencialmente mortales, incluso a dosis muy altas. Sin embargo, una sobredosis de cannabis (THC) puede resultar en una serie de efectos adversos, con alta variabilidad en la tolerancia entre los sujetos. El efecto adverso más común de la sobredosis de una dosis única de THC es la ansiedad, que, en algunos casos, puede conducir a estados psicóticos agudos leves (ataques de pánico). Además, puede aumentar el ritmo cardíaco y se pueden producir cambios en la presión sanguínea.

Específicamente, es posible que una sobredosis de THC resulte en hipotensión aguda y/o taquicardia. En algunos casos, también se podrían observar náuseas, vómitos y diarrea. Aparte de estos síntomas, el deterioro de la función ejecutiva y del control motor puede conducir a sentimientos de confusión, despersonalización, pérdida de control o incluso desamparo. También los ojos enrojecidos y la boca seca son síntomas que pueden ser experimentados como muy desagradables para algunas personas. La mayoría de los efectos adversos se resolverán espontáneamente, generalmente en pocas horas, cuando los niveles séricos de THC disminuyan.

Hay sugerencias de que, en un pequeño número de casos, el THC es capaz de precipitar la psicosis, involucrando delirios y alucinaciones. Si apareciesen estos efectos secundarios, serían raros porque es muy probable que requieran de dosis muy altas de THC administrado durante un período prolongado de tiempo, o una vulnerabilidad genética preexistente para ocurrir. Sin embargo, hay razones suficientes para ser cautelosos y comunicar estos riesgos de manera justa y equilibrada.

Para más información, descargue el folleto An Introduction to Medicinal Cannabis por el Dr. Arno Hazekamp.

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