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1,9 millones de euros para investigación sobre dolor neuropático

El gobierno holandés está apoyando la investigación sobre el uso del cannabis medicinal en el tratamiento del dolor neuropático con 1.9 millones de euros. La ayuda económica se ha concedido a un proyecto conjunto entre el centro para la investigación sobre medicamentos humanos (CHDR), un instituto independiente especializado en la investigación clínica sobre medicamentos, y el centro médico de la Universidad de Leiden (LUMC). El neurólogo Geert Jan Groeneveld (director médico del CHDR y profesor de neurofarmacología clínica en LUMC) y Albert Dahan (profesor de anestesiología en LUMC) dirigirán la investigación.

El objetivo de la investigación es lograr una recomendación específica de dosificación óptima de delta-9-tetrahidrocanabinol (THC) – canabidiol (CBD) para tratar el dolor neuropático en un subgrupo determinado de pacientes. Además, ayuda a probar la eficacia del cannabis medicinal. Se utilizarán materias primas de Bedrocan para la producción del material de investigación.

Geert Jan Groeneveld
Management

Innovador

La investigación no examina toda la planta, sino únicamente el efecto farmacológico del THC y el CBD. Groeneveld afirma: “Queremos enfocar esta investigación como lo haría un desarrollador de fármacos. Como farmacólogo clínico, extraes los componentes farmacológicos demostrados de una planta e investigas con ellos. Este aspecto de la investigación también es innovador”.

Los investigadores medirán con mucha precisión la farmacodinámica y la farmacocinética del THC y el CBD, los efectos de ambas sustancias en el dolor y la función cerebral y cómo se comportan las sustancias en el cuerpo humano.

“Vamos a aislar el THC y el CBD del cannabis de Bedrocan y a administrarlos en forma de comprimido con distintas proporciones. Después exploraremos la influencia del CBD en los efectos del THD e investigaremos qué combinación de THC y CBD es mejor para el tratamiento del dolor neuropático”, afirma Groeneveld.  La empresa neerlandesa Echo Pharmaceuticals de Leiden fabricará los comprimidos para la investigación.

Sujetos sanos

El estudio consta de dos partes. En la primera parte se administrarán comprimidos con distintas proporciones de THC y CBD a sujetos sanos. La primera parte de la investigación mostrará si las reacciones adversas del THC, como la euforia o la ansiedad, pueden reducirse administrando CBD simultáneamente. De acuerdo con Groeneveld, la literatura científica hasta ahora ha arrojado resultados contradictorios sobre esto: “Para ser sincero, no espero mucho de la acción aislada del CBD como tratamiento para el dolor neuropático. Desde un punto de vista farmacológico, es probable que el THC influya en el dolor, pero no es el caso del CBD. El CBD puede tener efecto en la inflamación, pero no hay ningún motivo para utilizar el CBD como tratamiento para el dolor por inflamación. Ya tenemos el ibuprofeno para eso. Su uso solo tendrá interés si las reacciones adversas del THC, como la sensación de ansiedad, pueden aliviarse administrando al mismo tiempo CBD. ”

Búsqueda de la proporción ideal de THC y CBD

El THC (9-tetrahidrocanabinol) y el CBD (canabidiol) son los dos ingredientes activos más estudiados de la planta de cannabis. El THC es conocido por su acción analgésica, pero también provoca efectos secundarios psicoactivos. El CBD puede tener un efecto analgésico a través de otros mecanismos. Se cree que el CBD también puede influir en el efecto psicotrópico del THC mediante la modulación del THC de unión al receptor CB1. Sin embargo, todavía no se sabe cuál sería la proporción ideal de THC con respecto al CBD para aprovechar los efectos de modulación del CB1, al mismo tiempo que se mantiene el efecto positivo del THC sobre el dolor. Además, no se sabe si el efecto analgésico que algunos pacientes experimentan como resultado del uso del CBD se deben a la acción farmacológica del CBD o, simplemente, a que el CBD evita el metabolismo de analgésicos usados de forma concomitante. Esto último también se investigará en estos estudios.

Pacientes con dolor neuropático

Los efectos del dolor en los pacientes no se investigarán hasta la segunda parte del estudio, cuando se conozcan los resultados del primer estudio. Esto proporcionará información sobre el índice THC:CBD más efectivo. La segunda parte del estudio tendrá lugar entre un grupo diverso de 200 pacientes con distintas enfermedades que cursan con dolor neuropático. Groeneveld afirma: “Vamos a analizar muy bien por adelantado las formas clínicas de este grupo. Esto significa que queremos saber exactamente cómo se manifiesta específicamente el dolor neuropático en este grupo. ¿Los pacientes tienen los nervios dañados, tienen un trastorno de la personalidad, están deprimidos, padecen trastornos del sueño? Vamos a estudiar todas estas variables.”

Posteriormente, los participantes de un estudio con grupos cruzados recibirán un placebo durante cinco semanas y, tras un período de reposo farmacológico, recibirán tratamiento con canabinoides durante otras cinco semanas, o viceversa. El dolor se medirá en cada período de tratamiento. Groeneveld afirma: “En el caso de los pacientes con analgesia evidente queremos seguir investigando si existe una correlación entre sus variables —como trastornos del sueño, ansiedad o daños en los nervios periféricos— y la respuesta al tratamiento con THC.”

La primera parte del estudio empezará en la primavera de 2021 y Groeneveld espera los primeros resultados para el verano. La segunda parte del estudio con los pacientes con dolor empezará en otoño y durará al menos dos años.

Explicación de nuestro sistema endocannabinoide

Al igual que en el caso del sistema opiáceo que reacciona a los opiáceos (morfina, codeína), los seres humanos tienen un sistema receptor distinto para los cannabinoides. El sistema endocannabinoide(SEC) contiene receptores de cannabinoides (CB) e influye en la actividad de muchos otros sistemas del cuerpo. Los fitocannabinoides de la planta de cannabis funcionan de manera similar a nuestros endocannabinoides producidos naturalmente.

Receptores cannabinoides

El cerebro humano y otros órganos contienen receptores cannabinoides (CB) naturales y las sustancias químicas vinculadas a ellos. Esto se conoce como el sistema endocannabinoide humano (SEC). El papel del SEC es mantener la capacidad de nuestro cuerpo para funcionar normalmente influyendo en el funcionamiento de otros sistemas. Desempeña un papel esencial en nuestro sistema nervioso, y regula múltiples procesos fisiológicos. Esto incluye el ajuste de nuestra respuesta al dolor, apetito, digestión, sueño, humor, inflamación y memoria.

El SEC también influye en los umbrales de las convulsiones (por ejemplo, en la epilepsia), la coordinación y otros procesos como el sistema inmunológico, la función cardíaca, la integración sensorial (tacto, equilibrio, sentido del espacio), la fertilidad, la fisiología ósea, el sistema central de respuesta al estrés (el SCRE), el desarrollo neural y la presión ocular.

Cannabinoid receptors

Endocannabinoids

Los humanos producen sus propios cannabinoides, los endocannabinoides. Estos endocannabinoides actúan o estimulan los receptores de los cannabinoides. Estos compuestos actúan de manera similar a los fitocannabinoides que también se vinculan a los receptores. Los cannabinoides de las plantas se llaman fitocannabinoides. Son los únicos constituyentes de la planta de cannabis. El tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD) son los principales constituyentes. Hay otros cannabinoides, pero actualmente se conoce mucho menos sobre ellos.Los humanos producen sus propios cannabinoides, los endocannabinoides. Estos endocannabinoides actúan o estimulan los receptores de los cannabinoides. Estos compuestos actúan de manera similar a los fitocannabinoides que también se vinculan a los receptores. Los cannabinoides de las plantas se llaman fitocannabinoides. Son los únicos constituyentes de la planta de cannabis. El tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD) son los principales constituyentes. Hay otros cannabinoides, pero actualmente se conoce mucho menos sobre ellos.

Por ejemplo, el receptor CB1 se encuentra en varias regiones del cerebro que controlan diferentes funciones físicas y del comportamiento. Como resultado, los cannabinoides influyen en la capacidad de respuesta sensorial y motora (movimiento), la frecuencia cardíaca, las reacciones emocionales, el apetito y las náuseas/vómitos, la sensibilidad al dolor, el aprendizaje y la memoria, así como en la adopción de decisiones de alto nivel. A medida que se desarrolle nuestro conocimiento del SEC humano, también lo hará nuestra comprensión de cómo funcionan los fitocannabinoides, el THC, el CBD y otros cannabinoides. Este entendimiento resultará en mejores medicinas.

Endocannabinoidsystem (EDS)

GPCRs

Cannabinoid receptors are G-protein-coupled receptors (GPCRs). GPCRs are found on the surface of our cells. These receptors are said to ‘act like an inbox for messages, talking with cells and therefore our body’. GPCRs have a great number of functions in the human body. As a result, many medicines, including medicinal cannabis, work on GPCRs. Humans produce endocannabinoids which interact with the GPCRs CB1 and CB2. We know the most about the endocannabinoids anandamide (AEA) and 2-arachidonoylglycerol (2-AG).

Carola Pérez: “Todos los pacientes europeos merecen el mismo trato”

Para la paciente Carola Pérez, esto es incoherente. Como ciudadana española no tiene acceso al cannabis medicinal, mientras que un ciudadano alemán, italiano o holandéssí lo tiene. Solo porque vive en España. “Todos los ciudadanos europeos merecen el mismo trato, todos tenemos derecho a ser tratados como iguales.”

Recientemente, Pérez, fundadora de la organización de pacientes española Dosemociones, hizo un llamamiento a la armonización europea en el ámbito de la legislación y el acceso al cannabis medicinal. “¿Cómo es posible que un paciente italiano con fibromialgia reciba el tratamiento al que yo no tengo acceso como ciudadana española?”

Habló con otras organizaciones de pacientes en una reunión en línea organizada por Medicinal Cannabis Europe, con el título Towards a European Approach on Medicinal Cannabis. Los asistentes eran parlamentarios europeos, organizaciones y políticos de la Comisión Europea. “La Unión Europea debe tomar el control”. Todos los ciudadanos europeos tienen los mismos derechos y los mismos deberes, y todos necesitamos el mismo apoyo”, dijo Pérez durante la reunión.

Carola Pérez

Carola Pérez

Carola Pérez ha sufrido fuertes dolores desde que tenía once años, después de romperse el coxis mientras patinaba. Después de más de diez operaciones en su espalda, todavía tiene que pasar quince horas al día prona sobre su abdomen.

Entre otras cosas, es la fundadora de la asociación de pacientes Dosemociones, donde asesora y apoya a otros pacientes que desean utilizar el cannabis con fines medicinales.

Como presidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicinal y en su labor como coordinadora del Asociación Internacional por los Medicamentos Cannabinoides (IACM, por sus siglas en inglés), está comprometida con la regulación del cannabis terapéutico en España y en el extranjero.

Cultivadora casera

Carola es una cultivadora casera porque no tiene acceso a productos medicinales de cannabis en su país. Según ella, el mercado negro y los clubes sociales no siempre ofrecen una alternativa fiable. Pero el cuidado de sus plantas le preocupa. Cada dos años se somete a una operación, lo que significa que no puede cuidar de sus plantas durante mucho tiempo: “Los pacientes no deberían tener que hacer su propia medicina. Tenemos derecho a disponer de productos seguros y fiables, al igual que tenemos derecho a la medicación estándar”.

Normas europeas

Las normas europeas deberían considerarse equivalentes hoy mismo, en lugar de mañana. Pero desafortunadamente no es tan simple. El cannabis medicinal y sus derivados todavía no se han registrado oficialmente como medicamento en ninguna parte. En algunos países se ofrece en el marco de programas especiales. Maja Léon Grzymkowska es la responsable de la política de la Comisión Europea en materia de seguridad alimentaria y salud pública (DG SANTE). “Entiendo las dificultades de los pacientes, pero lamentablemente, el principio básico es que todo medicamento debe ser autorizado antes de poder ser comercializado en la UE. El marco jurídico exige una solicitud de autorización de comercialización por parte de los desarrolladores de productos, con datos fiables y completos que respalden la calidad, la seguridad y la eficacia”.

Además, según Grzymkowska, el término cannabis medicinal no está bien definido desde el punto de vista normativo. Durante la reunión en línea, ella indicó lo siguiente: “El cannabis medicinal es una categoría de productos y no es lo suficientemente específica para la legislación farmacéutica. El primer paso sería acordar una definición común y, sobre la base de esa terminología, reunir datos para respaldar las solicitudes de licencias comerciales”. Particularmente en el ámbito de la investigación, Grzymkowska ve oportunidades si se alinean mejor los proyectos de investigación con las necesidades de los pacientes.

Legislación de la UE

Uno de los miembros del Parlamento Europeo que está comprometido con una mejor regulación de la UE es Frédérique Ries. También habló en la conferencia: “Hay más parlamentarios que quieren plantear la cuestión del cannabis medicinal. Para nosotros, como políticos, es terrible escuchar que los pacientes no tienen acceso al mismo. Por supuesto que merecen los mismos derechos. Necesitamos un enfoque europeo para el cannabis medicinal y eso comienza con la definición única. Los derechos de los pacientes deberían ser los mismos en toda Europa y deberían poder llevar consigo su tratamiento”.

El problema del aceite de CBD

La calidad del aceite de CBD, y de otros productos con CBD, en el mercado global puede variar drásticamente. Desde medicamentos con recetas de calidad farmacéutica hasta aquellos de dudosa calidad e, incluso, directamente peligrosos.

El canabidiol (CBD) ha suscitado un gran interés y, también, inversiones. Esto se debe en parte a que, a diferencia del THC, no es estupefaciente. [1] [2] También se ha reclasificado en una serie de países, permitiendo su uso como medicamento con receta. [3] [4] En el contexto del cambio normativo, el CBD se ha presentado en todo el mundo como un medicamento milagroso, casi una panacea.

El aumento del uso de aceites de CBD, o de cualquier otro producto con CBD, refleja un gran aumento de la automedicación. La tendencia destaca el riesgo de que la población tome dosis elevadas de un medicamento del que todavía sabemos muy poco. [5]

Aceite de CBD

El aumento de los aceites de CBD

“Charlottes Choice” desencadenó una tormenta en internet. El vídeo y la historia se hicieron virales. “La administración oral de CBD redujo los ataques epilépticos de una niña provocados por el síndrome de Dravet.” [6] [7] [8] La atención que le prestaron los medios de comunicación aumentó la demanda de aceite de CBD, [9] mientras que los poderes políticos fomentaron la accesibilidad. [10]

Aunque la información anecdótica disparó el interés en los tratamientos con cannabinoides, la falta de pruebas clínicas no apoyaba la seguridad ni la eficacia. Posteriormente, GW Pharmaceuticals publicó una investigación a fondo que apoyaba el uso de CBD en el tratamiento de la epilepsia resistente (es decir, el síndrome de Dravet y el síndrome de Lennox-Gastaut). Epidiolex™ recibió posteriormente la autorización de la FDA. [11]

Más allá, alejándose del uso para la epilepsia, el CBD ganó terreno para otras enfermedades. Con la gran promesa de su potencial terapéutico, unido a la falta de control normativo, ha surgido un gigantesco mercado mundial (sin control) de productos de CBD. [12]

Los productos no supervisados, o con un control escaso, son un problema tanto para los consumidores como para los pacientes. Es posible que el contenido de cannabinoides no se indique correctamente ni sea comprobado por un laboratorio certificado. Lo productos pueden no tener nada de CBD, mientras que otros pueden contener dosis elevadas de THC. [13] Entre estos productos sospechosos también pueden incluirse los disolventes de fabricación residual y contaminantes como microbios, pesticidas, metales pesados o micotoxinas. [14] Además de suponer una amenaza para los consumidores, la falta de homogeneidad de los productos dificulta la evaluación de los efectos terapéuticos. [15]

Se espera que la demanda de CBD aumente considerablemente si el CBD se aprueba para su uso en productos de bienestar (por ejemplo, lociones, bálsamos, gotas de vía oral) o si se incluye en productos de consumo (es decir, bebidas y otros alimentos). Esta tendencia podría verse impulsada en parte por el poderoso sector del alcohol debido al peso de compañías como Constellation Brands (una empresa de alcohol) y Canopy Growth Corporation (un productor canadiense de cannabis recreativo/medicinal). [16]

¿El aceite de CDB puede causar daño?

Parece haber un consenso general de la seguridad e inocuidad del CBD. Quizás ello se deba al hecho de que no es estupefaciente, junto a su éxito relativo en algunos casos concretos.

En la FDA se está debatiendo sobre este asunto en particular: “Hay muchas preguntas sin responder acerca de la base científica, la seguridad y la calidad de los productos con CBD”. [17] Por lo tanto, si se demuestra que CBD es una sustancia arriesgada, que provoca daños como la intoxicación del hígado, toda la industria que tanto ha invertido en él se verá sometida a un severo escrutinio. Muchas empresas podrían quebrar.

El CBD es un medicamento, por lo que siempre debe consultar a un médico

Si el CBD afecta al sistema endocannabinoide, también puede alterar dicho sistema. También hay muchas incógnitas sobre el CBD, especialmente sobre su uso a largo plazo y en dosis diarias elevadas. [18] [19]

Algunos efectos secundarios del CBD pueden incluir fatiga, diarrea, menor apetito y pérdida de peso. [20] [21] Además, CBD suele ser un tratamiento adicional (se toma con otros medicamentos) y es metabolizado por las enzimas del sistema del citocromo P450 del hígado (CYP450). Al tomarse con otros medicamentos metabolizados por el sistema CYP450, hay posibilidad de que se produzca interacción farmacológica. [22] Por último, se recomienda el ajuste de la dosis en pacientes con insuficiencia hepática moderada o grave, para reducir la sobrecarga del proceso metabólico. [23]

La frecuente “automedicación” constituye un riesgo más allá de que se trate de productos de baja calidad. Debe informarse a los consumidores y pacientes a que pregunten o informen a los profesionales sanitarios antes de utilizar CBD. Los profesionales sanitarios deben sugerir únicamente productos estandarizados, fiables y seguros, preferiblemente con calidad farmacéutica. Esto implica, normalmente, su adquisición en farmacias.

Un aceite de CBD de confianza, o cualquier producto que contenga CBD, debe tener un certificado de análisis (CoA) que confirme el contenido de CBD que se indica en la etiqueta (miligramos por mililitro [mg/mL], y que esté libre de contaminantes. El CoA es emitido por un laboratorio independiente contratado. Pídalo. [24] Un producto de calidad posiblemente también tendrá reseñas en internet, que pueden compararse con el Coa.

La calidad es la cuestión clave del mercado del aceite de CBD

Los productos de CBD pueden adquirirse en línea, se distribuyen a través de canales informales o en la farmacia. En Europa y Estado Unidos, muchos se venden como suplementos nutricionales, y la mayoría de ellos no han sido autorizados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ni el Departamento de Alimentos y Medicamentos (FDA).

El control de calidad y la estandarización son fundamentales. El uso de materiales y métodos de calidad por debajo del estándar, por ejemplo, aumenta el riesgo de variación entre lotes de productos y el potencial de contaminación farmacológica (es decir, toxicidad) [25] [26] [27] [28] [29]. Los productos de buena calidad son fabricados por empresas farmacéuticas, o con formulaciones magistrales. El proceso de fabricación asegura la potencia, pureza y monitorización homogéneas de las operaciones de fabricación. Los productores no controlados no pueden garantizar a los consumidores y a los pacientes este nivel de calidad.

En suma, hay una grave necesidad de confirmación del valor clínico del CBD, así como de regular adecuadamente su calidad y distribución como producto médico potencial.

Referencias

[1] Kowal, M., Hazekamp, A., Colzato, L., van Steenbergen, H., Hommel, B.. (2013). Modulation of cognitive and emotional processing by cannabidiol: the role of the anterior cingulate cortex. Frontiers in Human Neuroscience. 7

[2] Mechoulam, R., Parker, L., Gallily, R. (2002). Cannabidiol: An Overview of Some Pharmacological Aspects. The Journal of Clinical Pharmacology. 42(S1):11S-19S

[3] Por ejemplo, Nueva Zelanda actualmente permite el CBD como medicamento recetado, mientras que Australia está considerando el CBD en dosis bajas como medicamentos exclusivos para farmacia.

[4] A pesar de su uso generalizado, el CBD sigue siendo una droga controlada. La Convención Única de las Naciones Unidas de 1961 incluye el cannabis y sus preparados en la Lista I (extractos y tinturas) y en la Lista IV (cannabis y resina). Teniendo en cuenta que el CBD se deriva del cannabis, es una droga controlada.

[5] Organización Mundial de la Salud (WHO), Cannabidiol critical review report. WHO Expert Committee on Drug dependence. Geneva; June 2018. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[6] Marijuana stops child’s severe seizures. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[7] Charlotte’s Web CBD products: 2020 review. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[8] Charlotte’s Web. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[9] Epilepsy patients flock to Colorado after medical pot gives them hope. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[10] Medicinal cannabis: Victorian families hopeful as state grows crop to treat children with severe epilepsy. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[11] FDA approves first drug comprised of an active ingredient derived from marijuana to treat rare, severe forms of epilepsy. U.S. Food and Drug Administration. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[12] Dance, a. (2019).  As CBD skyrockets in popularity, scientists scramble to understand how it’s metabolized. Nature magazine on November 14, 2019. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[13] Hazekamp, A. (2018). The trouble with CBD oil. Med Cannabis Cannabinoids;1:65–72

[14] Romano, L & Hazekamp A. (2013). Cannabis Oil: chemical evaluation of an upcoming cannabis-based medicine. Cannabinoids;1(1):1-11

[15] Freeman, T., et al. (2019). Medicinal use of cannabis based products and cannabinoids. BMJ 2019;365:l1141

[16] What Constellation Brands’ massive investment in Canopy Growth Corp. means for both companies. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[17] Actualizaciones para consumidores de la FDA. What you need to know (and what we’re working to find out) About Products Containing Cannabis or Cannabis-derived Compounds, Including CBD. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[18] Ibid

[19] Huestis, M., et al. (2019). Cannabidiol adverse effects and toxicity. Curr Neuropharmacol. oct 2019; 17(10): 974–989

[20] Epidiolex. Highlights of prescribing information. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[21] Iffland, K., & Grotenhermen, F. (2019). An update on safety and side effects of cannabidiol: A review of clinical data and relevant animal studies. Cannabis Cannabinoid Res. 2017; 2(1): 139–154.

[22] Lucus, C., et al. (2018). The pharmacokinetics and the pharmacodynamics of cannabinoids. Br J Clin Pharmacol (2018) 84 2477–2482 2477

[23] Ibid

[24] Consulte esta referencia para obtener consejos. Chesak, J., (2019). Reading a CBD label: How to find a quality product. Recuperado en línea el 28 de octubre de 2020

[25] Hazekamp, A. An evaluation of the quality of medicinal grade cannabis in the Netherlands. Cannabinoids 2006;1(1):1-9

En comparación con el cannabis farmacéutico, se ha descubierto que el cannabis no farmacéutico contiene menos cannabinoides, está contaminado con bacterias y hongos y, a menudo, contiene pesticidas, fungicidas o metales pesados.

[26] Bettiol et al. (2019). Galenic preparations of therapeutic Cannabis sativa differ in cannabinoids concentration: A quantitative analysis of variability and possible clinical implications. Front. Pharmacol., 17 January 2019 |

[27] Calvi, L., et al. (2018). Comprehensive quality evaluation of medical Cannabis sativa L. inflorescence and macerated oils based on HS-SPME coupled to GC-MS and LC-HRMS (q-exactive orbitrap®) approach. J Pharm Biomed Anal. 2018 Feb 20;150:208-219

[28] Hazekamp, A. (2018). The trouble with CBD oil. Med Cannabis Cannabinoids;1:65–72

[29] Romano, L & Hazekamp A. (2013). Cannabis Oil: chemical evaluation of an upcoming cannabis-based medicine. Cannabinoids;1(1):1-11

Estudio: El aceite de cannabis medicinal puede aliviar los ataques de migraña

El aceite de cannabis medicinal, elaborado a base de las materias primas Bediol y Bedica, puede tener un efecto positivo en la gravedad y frecuencia de los ataques de migraña. Así lo demuestra un estudio retrospectivo transversal, en el que los pacientes completaron un cuestionario sobre sus experiencias con el uso de aceite de cannabis. Los pacientes fueron reclutados desde la farmacia Transvaal Apotheek de la Haya, Países Bajos. Según los investigadores, desde el punto de vista farmacológico, el aceite de cannabis medicinal podría servir como una posible alternativa para las migrañas.

Mayor alivio de la migraña

El aceite de Bediol es el más recetado en los pacientes participantes y mostró el mayor alivio con respecto al número y a la severidad de los ataques de migraña en una base mensual. El aceite Bedica también mostró una disminución significativa en el número y la gravedad de los ataques de migraña. El aceite de cannabis Bedrocan no parece tener ningún efecto en la frecuencia y severidad de los ataques de migraña.

El aceite de cannabis medicinal se administra por vía sublingual. El cannabis en flor medicinal en su versión seca, se utiliza en forma evaporada y comestible.

Migraña y menopausia

La edad media de los pacientes incluidos era de 54 años. De estos, aproximadamente el 80 % eran mujeres, y la mayoría tenía una edad cercana a la menopausia. Según los investigadores, esto puede haber desempeñado un papel en los resultados positivos de las mujeres. Los estudios muestran que la mayoría de las mujeres que sufren de migraña experimentan una mejoría después de la menopausia. Sin embargo, otros estudios sugieren que la migraña parece empeorar en las mujeres después de la menopausia. Por lo tanto, según los investigadores, no se puede decir con certeza que la menopausia haya tenido un efecto positivo en los resultados de las mujeres.

Efectos secundarios

En el cuestionario también se pedía incluir cinco efectos secundarios explícitos, a saber: náuseas, somnolencia, nerviosismo, pesadillas y pérdida de memoria. En el uso del aceite de cannabis medicinal se notificaron, principalmente, las náuseas y la somnolencia como efectos secundarios.

Hubo más pacientes con una disminución de las náuseas que con un aumento. Según los investigadores, esto se puede considerar un efecto terapéutico, en lugar de un efecto secundario. Esta disminución se debió principalmente al uso del aceite Bedica. Como resultado de este estudio, el aceite Bedica podría recomendarse a aquellos pacientes que sufren náuseas durante un ataque de migraña.

Con el fin de confirmar los resultados de este estudio y para incluir el aceite de cannabis medicinal en las actuales directrices de tratamiento de la migraña, los investigadores afirman que sería recomendable realizar ensayos clínicos aleatorizados y controlados en una mayor población de estudio.

Fumar cannabis frente a la vaporización

Alrededor del mundo, el cannabis con fines terapéuticos se utiliza de diversas formas. Una de ellas es la inhalación. Aunque la vaporización es una forma de consumo habitual, fumar cannabis sigue siendo la opción preferida. Pero por qué fumar cannabis cuando se puede consumir vaporizado?

Por qué fumar cannabis ?

Imagínese fumando. Inhalación… Exhalación… ¡Inhalación profunda! ¡Cof, cof, cof! Los pulmones se llenan de humo, alquitrán y toxinas.

Durante años se nos ha advertido de los peligros de fumar, principalmente por la conciencia colectiva de los riesgos de fumar tabaco. Pero sabemos que fumar cannabis también hace daño. 

En Canadá, entre los encuestados que consumieron cannabis el año pasado, la mayoría utilizaron la flor de cannabis. A pesar de que más de la mitad (53 %) habían sido avisados de los riesgos para su salud y tenían un mayor conocimiento de los daños relacionados con el consumo de cannabis, la mayoría siguió fumando. De hecho, fumar (84 %) ha sido el método más frecuente de consumo en Canadá entre los usuarios no médicos. Aunque no son exactamente iguales, existen tendencias parecidas entre los consumidores por uso médico (utilizando una media de 1,5 gramos/día de flor de cannabis). Y, de hecho, este esquema de uso se refleja entre los participantes de anteriores encuestas de “uso”. 

Entonces, por qué los consumidores no utilizan la vaporización?

Es por el precio? Comprar y utilizar un vaporizador es prohibitivo? Los consumidores no se acostumbran a la tecnología de vaporización? Es más rápido liarse un porro? 

Los beneficios del cannabis vaporizado

Sabemos que el uso de un vaporizador de alta calidad evita los efectos perjudiciales para la respiración por fumar. 

Un dispositivo médico de vaporización, en comparación con fumar cannabis, reduce drásticamente las concentraciones de compuestos tóxicos como el monóxido de carbono, el amoniaco y los carbohidratos poliaromáticos (CPA). En comparación con el tabaquismo, son posibles mayores niveles terapéuticos de THC, así como una extracción y distribución reproducible y coherente del THC.

Está demostrado que inhalar con un vaporizador es una vía de administración eficaz. El vapor es absorbido rápidamente por los pulmones, lo que se traduce en concentraciones séricas de cannabinoides rápidamente cuantificables (se llega al Tmax en cuestión de minutos). 

La rápida aparición de efectos de los cannabinoides vaporizados e inhalados permite un ajuste más sencillo de la dosis en función de la gravedad de los síntomas, la tolerancia y la prevención de efectos secundarios. [9] Cuando está totalmente estandarizada, la flor del cannabis de categoría farmacéutica permite la administración de una dosis exacta, con una composición y repetibilidad de la dosis garantizadas. También significa que carece de cualquier tipo de contaminante, como microbios, pesticidas, metales pesados y otros componentes tóxicos. Desde la perspectiva de la seguridad del paciente, estas propiedades hacen que el vapor sea más seguro para su inhalación a los pulmones.

En los últimos años, cada vez más pacientes han utilizado la flor de cannabis vaporizada sin que se hayan observado reacciones adversas graves. Ya es hora de empezar a investigar otras formas que disuadan a los pacientes de fumar, a cambio de formas de administración menos dañinas.

Si los pacientes necesitan un vaporizador fiable, asequible y portátil que administre flor de cannabis, ¿no habrá que prestarle más atención al tema?

¿Hacen falta políticas especializadas y adaptadas a la situación?

Pensar en el futuro: Perspectivas políticas

En caso de que los pacientes indiquen su preferencia por los vaporizadores, las políticas sensibles y la educación práctica podrían ser la forma de marcar el comienzo de un cambio positivo.

En lo que respecta a la posología, las políticas futuras deben ser claras y obvias. Por ejemplo, en Alemania, Australia, Nueva Zelanda y los Países Bajos, fumar flor de cannabis no está permitido y/o se desaconseja activamente. Los protocolos asistenciales solo permiten el uso de la flor de cannabis en forma de inhalación administrada por vaporización. Estos tipos de políticas deben recibir el apoyo del sector sanitario, industria y lograr la adquisición por parte de los pacientes y los profesionales que se ocupan de ellos.

Otras formas podrían incluir:

  • El establecimiento de un entorno normativo positivo, concentrado en y que permita la evolución rápida del sector de los vaporizadores. El objetivo es marcar el comienzo de vaporizadores más asequibles, portátiles, fáciles de usar y beneficiosos para el medio ambiente y el consumidor.
  • Impedir una prohibición global de la inhalación que se lleve a la legislación. Quitar del mercado los vaporizadores de calidad no tendría ningún sentido. Sus consecuencias serían:
    • La eliminación de su uso justificado en hospitales y unidades de cuidados paliativos, residencias de ancianos y entornos domésticos.
    • Implicaciones en las opciones de posología, reduciendo las posibilidades terapéuticas y la elección del médico prescriptor/paciente.
    • Limitar la administración a la vía oral (es decir, excluyendo la opción de inhalación).

Las políticas basadas en la educación son otra forma posible, incluyendo:

  • La formación de los médicos prescriptores, los farmacéuticos y los pacientes, para que sean conscientes de las diferencias entre “vapear cannabinoides” y “vaporizar flor de cannabis”, y entiendan a fondo por qué debe evitarse fumar.
  • La formación al consumidor (es decir, a los pacientes) sobre las ventajas de utilizar un vaporizador, en comparación con fumar. Esto requiere una divulgación muy inteligente (lograr cambiar comportamientos a menudo arraigados y la cultura aceptada de fumar porros).
  • Formar al consumidor (es decir, a los pacientes) sobre las características de los buenos vaporizadores (en qué aspectos fijarse).

Para saber más sobre formas de administración, consulte este artículo: The risks of vaping cannabis (Los riesgos de vapear cannabis).

Referencias

[1] Tashkin, D. P. (2013). Effects of marijuana smoking on the lung. Annals of the American Thoracic Society, 10(3), 239-247.

Tetrault, J. M., Crothers, K., Moore, B. A., Mehra, R., Concato, J., & Fiellin, D. A. (2007). Effects of marijuana smoking on pulmonary function and respiratory complications: a systematic review. Archives of Internal Medicine, 167(3), 221-228.

[2] Health Canada (2019). The Canadian Cannabis Survey 2019.

[3] Sexton, M., Cuttler, C., Finnell, J., Mischley, L. (2016). A cross-sectional survey of medical cannabis users: Patterns of use and perceived efficacy. Cannabis and Cannabinoid Research; 1: 131-138.

Hazekamp, A., Ware, M., Muller-Vahl, K., Abrams, D., Grotenhermen, F. (2013). The medicinal use of cannabis and cannabinoids: An international cross-sectional survey on administration forms. Journal of Psychoactive Drugs. 45 (3), 199–210.

[4] Aston, E., Scott, B., and Farris, S. (2019). A qualitative analysis of cannabis vaporization among medical users. Exp Clin Psychopharmacol. 2019 Aug; 27(4): 301–308.

[5] Loflin, M., and Earleywine, M. (2015). No smoke, no fire: What the initial literature suggests regarding vapourized cannabis and respiratory risk Can J Respir Ther. 2015 Winter; 51(1): 7–9.

Hazekamp, A., Ruhaak, R., Zuurman, L., van Gerven, J., Verpoorte, R. (2006). Evaluation of a vaporizing device (Volcano) for the pulmonary administration of tetrahydrocannabinol. Journal of Pharmaceutical Sciences. 95(6):1308-17.

[6] When administering pharmaceutical quality cannabis flos.

[7] Abrams, D., Vizoso, H., Shade, S., et al. (2007) Vaporization as a smokeless cannabis delivery system: a pilot study. Clinical Pharmacology and Therapeutics. 82 (5): 572 – 8.

Gieringer, D., Laurent, J., Goodrich. (2004). Cannabis vaporizer combines efficient delivery of THC with effective suppression of pyrolytic compounds. Journal of Cannabis Therapeutics. 4(1)

Eisenberg, E., Ogintz, M., Almog, S. (2014). The pharmacokinetics, efficacy, safety, and ease of use of a novel portable metered-dose cannabis inhaler in patients with chronic neuropathic pain: A Phase 1a study. Journal of Pain & Palliative Care Pharmacotherapy. 28:216–225.

Vulfsons S, Ognitz M, Bar-Sela G, Raz-Pasteur A, Eisenberg E (2019). Cannabis treatment in hospitalized patients using the SYQE inhaler: Results of a pilot open-label study. Palliative and Supportive Care, 1–6.

[8] Tmax: el tiempo que tarda en alcanzar la concentración máxima (Cmax) de un compuesto o fármaco exógeno en el plasma o en un tejido después de la administración de una dosis.

[9] Van de Donk, T., Niesters, M., Kowal, M., Olofsen, E., Dahan, A., van Velzen, M. (2019). An experimental randomized study on the analgesic effects of pharmaceutical-grade cannabis in chronic pain patients with fibromyalgia. Pain; 160: 860–869.

Vapear y vaporización

En los medios de comunicación se ha hablado mucho de los riesgos de vapear. Este artículo Vapear y vaporización analiza las diferencias entre vapear y la administración de cannabis en flor mediante vaporización.

No todos los vaporizadores son iguales

Muchos de nosotros hemos oído hablar de vaporizadores y, al instante, pensamos en los cigarrillos electrónicos o vapeadores. Sin embargo, estos no son los únicos tipos de dispositivos disponibles. Los vaporizadores (como dispositivos médicos) para la administración de cannabis en flor [1] son, de hecho, muy diferentes de los vapeadores o cigarrillos electrónicos. El vapor no contiene nicotina ni lleva sustancias como el propilenglicol líquido o el glicerol, vitaminas o sabores sintéticos. [i] [ii] [iii] Las grandes nubes de vapor socialmente intrusivas de los «cigarrillos electrónicos» no se aplican al uso medicinal del cannabis en flor por vaporización.

Los dispositivos de vaporización no incluyen líquidos, sino cannabis seco, que se calienta mediante un control exacto de la temperatura, lo que libera de manera eficiente los ingredientes activos sin productos tóxicos derivados.

Los dispositivos de vaporización ofrecen a los pacientes un sistema de consumo eficaz, seguro, y fácil de utilizar para el cannabis en flor. [iv] [v] El vapor inhalado contiene THC, CBD y terpenos [2] en cantidades constantes y medibles. El uso de un dispositivo vaporizador de alta calidad evita las desventajas respiratorias de fumar [vi] y de la inhalación de los compuestos de vapeadores líquidos.

Cannabis en flor de calidad farmacéutica

Para que la vaporización sea verdaderamente efectiva, el producto de cannabis que se utiliza debe ser de calidad farmacéutica. El cannabis en flor totalmente estandarizado asegura la composición de la dosificación, la repetibilidad y la capacidad del paciente y del prescriptor de ajustar eficazmente la dosis por titulación. El cannabis en flor de calidad farmacéutica también es necesario desde el punto de vista de la seguridad del paciente: está libre de contaminantes, como microbios, pesticidas, metales pesados y otros compuestos tóxicos, cualidades que hacen que el vapor sea seguro para la inhalación en los pulmones.

Vapear y vaporización

Una vía de administración eficiente

La vía de administración más eficiente del cannabis medicinal es por inhalación. De hecho, la administración por inhalación es una manera rápida de inducir niveles de suero medibles de cannabinoides. [vii]

Un dispositivo médico de vaporización, en comparación con el tabaquismo o el vapeo, [3] reduce drásticamente las concentraciones de compuestos tóxicos como el monóxido de carbono, el amoniaco y los carbohidratos poliaromáticos (CPA). En comparación con el tabaquismo, son posibles mayores niveles terapéuticos de THC, así como una extracción y una distribución constantes y reproducibles del THC. [viii] [ix]

El vapor es rápidamente absorbido por los pulmones, permitiendo que los pacientes titulen efectivamente para optimizar su dosis en función de la gravedad de los síntomas, la tolerabilidad y la evitación de efectos secundarios. El inicio rápido de los efectos del uso de cannabinoides inhalados permite una titulación más sencilla de la dosis, mientras que los productos estandarizados de cannabis permiten a los pacientes administrar una dosis exacta. [vi] [x][xi][xii]

Perspectivas del paciente y la oferta de opciones terapéuticas

Los prescriptores, los farmacéuticos y los pacientes deben conocer las diferencias entre los «cannabinoides para vapear» y el «cannabis en flor para vaporización».

La importancia de la vaporización se subraya en las encuestas sobre el uso de los pacientes. La mayoría de los encuestados informan de puntuaciones más altas de satisfacción (aprobación) con la administración por inhalación. En general, con la planta entera, los medicamentos a base de cannabis herbario recibieron puntuaciones más altas que otros productos que contenían cannabinoides aislados. [xiii] [xiv]

Los pacientes buscan un vaporizador fiable, asequible y portátil para administrar el cannabis en flor. Actualmente se está realizando una investigación dedicada a avanzar la tecnología de administración. Algunos ejemplos de grandes novedades en los dispositivos de vaporización, que utilizan cannabis en flor estandarizado, incluyen el vaporizador Volcano®, el vaporizador Mighty Medic (Storz & Bickel) [xv] [xvi] [xvii] y el inhalador Syqe® (Syqe Medical) [xviii] [xix].  Todos los dispositivos han confiado en el cannabis en flor estandarizado de Bedrocan para sus pruebas de calidad y ensayos clínicos.

Los dispositivos en forma de vaporizador médico, con dosis estandarizadas, subrayan la garantía de calidad, la seguridad y la eficacia. Con estos avances técnicos de administración, fumar cannabis en flor pronto puede ser algo del pasado. Con el respaldo de estudios científicos adecuados, el cannabis en flor se convertirá en una terapéutica aceptable entre pacientes, prescriptores y autoridades reguladoras. [xx]

Pensar en el futuro: decisiones políticas críticas

Debe reconocerse que, con frecuencia, los vapeadores para inhalación de cannabinoides no se someten a ningún tipo de pruebas técnicas o clínicas. Por el contrario, y en comparación, hay diversos dispositivos para administrar cannabis en flor por vaporización que cuentan con sólidos estudios clínicos y técnicos.

En lo que respecta a la administración, las políticas futuras deben ser claras y obvias. Por ejemplo, en Países Bajos, Alemania, Australia y Nueva Zelanda, se disuade activamente de fumar cannabis en flor o no se permite, respectivamente. Pero las directrices clínicas apoyan el consumo de cannabis en flor para inhalación cuando se administra por vaporización.

Aunque hay similitudes entre los métodos de administración —el vapeo frente a la vaporización—, una prohibición absoluta de la inhalación o con dispositivos de vaporización para administrar cannabis en flor no tendría ningún sentido. Esto repercutiría en las opciones de la administración y en las opciones de los prescriptores y los pacientes. También afectaría a su uso válido en los hospitales y hospicios, en los centros de reposo y en los entornos domésticos.

[1] El cannabis en flor de calidad farmacéutica totalmente estandarizado son las flores secas enteras de la planta de cannabis, que se estandariza genética y químicamente, de conformidad con la normativa farmacéutica, con una composición definida de cannabinoides y terpenos. Además, está libre de contaminantes, como contaminantes microbianos (mohos, hongos y bacterias), pesticidas (residuos), aflatoxinas, impurezas y metales pesados.

[2] Los terpenos son uno de los componentes principales del Cannabis sativa. Responsables del aroma de la planta, los terpenos también pueden actuar en sinergia con los cannabinoides. x

[3] Cuando se administra cannabis en flor de calidad farmacéutica.

Referencias

[i] Douglas, H., Hall, W., Gartner, C. (2015). E-cigarettes and the law in Australia. Australian Family Physician. 44 (6): 415-418.

[ii] Jensen, P., Luo, W., Pankow, J., Strongin, R., Peyton, D. Hidden formaldehyde in e-cigarette aerosols. New England Journal of Medicine. 372 (4): 392-393.

[iii] Editorial and Review (2019). E-Cigarettes and Vaping-Related Disease. New England Journal of Medicine. Online: https://www.nejm.org/vaping

[iv] Eisenberg, E., Ogintz, M., Almog, S. (2014). The pharmacokinetics, efficacy, safety, and ease of use of a novel portable metered-dose cannabis inhaler in patients with chronic neuropathic pain: A Phase 1a study. Journal of Pain & Palliative Care Pharmacotherapy. 28:216–225.

[v] Hazekamp, A., Ruhaak, R., Zuurman, L., van Gerven, J., Verpoorte, R. (2006). Evaluation of a vaporizing device (Volcano) for the pulmonary administration of tetrahydrocannabinol. Journal of Pharmaceutical Sciences. 95(6):1308-17.

[vi] Pomaahcova, B., Van der Kooy, F., Verpoorte, R. (2009). Cannabis smoke condensate III: the cannabinoid content of vaporised Cannabis sativa. Inhalation Toxicology. 21(13): 1108-12.

[vii] Grotenhermen, F. (2003). Pharmacokinetics and pharmacodynamics of cannabinoids. Clinical Pharmacokinetics. 42: 327-360. Also, Grotenhermen, F. (2004). Clinical pharmacodynamics of cannabinoids. Journal of Cannabis Therapeutics. 4(1): 29-78.

[viii] Abrams, D., Vizoso, H., Shade, S., et al. (2007) Vaporization as a smokeless cannabis delivery system: a pilot study. Clinical Pharmacology and Therapeutics. 82 (5): 572 – 8.

[ix] Gieringer, D., Laurent, J., Goodrich. (2004). Cannabis Vaporizer Combines Efficient Delivery of THC with Effective Suppression of Pyrolytic Compounds. Journal of Cannabis Therapeutics. 4(1)

[x] Hazekamp and Heerdink (2013). The prevalence and incidence of medicinal cannabis on prescription in The Netherlands. The European Journal of Clinical Pharmacology.

[xi] Van de Donk, T., Niesters, M., Kowal, M., Olofsen, E., Dahan, A., Van Velzen, M. (2019). An experimental randomized study on the analgesic effects of pharmaceutical-grade cannabis in chronic pain patients with fibromyalgia. Pain; 160: 860–869.

[xii] Russo, E. (2011). Taming THC: potential cannabis synergy and phytocannabinoid-terpenoid entourage effects. British Journal of Pharmacology. 163: 1344–1364.

[xiii] Hazekamp, A., Ware, M., Muller-Vahl, K., Abrams, D., Grotenhermen, F. (2013). The medicinal use of cannabis and cannabinoids: An international cross-sectional survey on administration forms. Journal of Psychoactive Drugs. 45 (3), 199–210.

[xiv] de Hoop, B., Hazekamp, A., Kopsky, D., Wijnkoop, L. (2016). Experiences and motives of medicinal cannabis patients: A cross-sectional questionnaire. Radboud Universiteit Nijengen, the Netherlands. (Unpublished work)

[xv] The Volcano® Medic vaporizer medical device is listed on the Medical Devices Active Licences Listing (Health Canada), licence No.: 82405.

[xvi] Hazekamp, A., Ruhaak, R., Zuurman, L., van Gerven, J., Verpoorte, R. (2006). Evaluation of a vaporizing device (Volcano) for the pulmonary administration of tetrahydrocannabinol. Journal of Pharmaceutical Sciences. 95(6):1308-17.

[xvii] Pomahacova, B., Van der Kooy, F., Verpoorte, R. (2009). Cannabis smoke condensate III: the cannabinoid content of vaporised Cannabis sativa. Inhalation Toxicology. 21(13):1108-12.

[xviii] Eisenberg, E., Ogintz, M., Almog, S. (2014). The pharmacokinetics, efficacy, safety, and ease of use of a novel portable metered-dose cannabis inhaler in patients with chronic neuropathic pain: A Phase 1a study. Journal of Pain & Palliative Care Pharmacotherapy. 28:216–225.

[xix]  Vulfsons S, Ognitz M, Bar-Sela G, Raz-Pasteur A, Eisenberg E (2019). Cannabis treatment in hospitalized patients using the SYQE inhaler: Results of a pilot open-label study. Palliative and Supportive Care, 1–6.

[xx] Van de Donk, T., Niesters, M., Kowal, M., Olofsen, E., Dahan, A., Van Velzen, M. (2019). An experimental randomized study on the analgesic effects of pharmaceutical-grade cannabis in chronic pain patients with fibromyalgia. Pain; 160: 860–869.

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